Compost

 

 

 

Uno de los factores más importantes de la fertilidad del suelo es el nivel de materia orgánica del mismo. 

La materia orgánica mejora la estructura del suelo y por lo tanto permite que el suelo resista la erosión, contenga más agua sin encharcarse, permanezca húmedo más tiempo durante períodos secos y contenga mayores reservas de nutrientes de las PLANTAS.

Muchos de sus efectos beneficiosos son debidos al estímulo que dan los micro-organismos y pequeños animales del suelo.

Los sistemas agrícolas que ignoren la importancia de la materia orgánica del suelo, originarán aumento del mantenimiento y quizás obsolescencia de los canales de riego y presa causados por la erosión y el aterramiento.

Por ende, reducción de los niveles de producción y pérdida real de tierra productiva. 

El mejor método para mejorar la capacidad de almacenamiento del agua del suelo es añadir  COMPOST.

El compost es un materia de color oscuro, con un agradable olor a mantillo del bosque.

Contiene una elevada carga enzimática y bacteriana que aumenta la solubilización de los nutrientes haciendo que puedan ser inmediatamente asimilables por las raíces. 

Por otra parte, impide que estos sean lavados por el agua de riego, manteniéndolos por mas tiempo en el suelo.
  

El compost influye en forma efectiva en la germinación de las semillas y en el desarrollo de los plantones. 

Aumenta notablemente el porte de las plantas, árboles y arbustos en comparación con otros ejemplares de la misma edad. 

Durante el transplante previene enfermedades y evita el shock por heridas o cambios bruscos de temperatura  y humedad. 

Se puede usar sin inconvenientes en estado puro, y se encuentra libre de nematodos.

Favorece la formación de micorrizas, pequeños hongos que actúan en las raíces en simbiosis mutualista con las plantas.

Por su acción antibiótica, aumenta la resistencia de las plantas a las plagas y agentes patógenos.

El PH neutro del compost lo hace sumamente confiable para ser usado con plantas delicadas.

Aporta  y contribuye al mantenimiento y desarrollo de la micro flora y micro fauna del suelo.

Favorece la absorción radicular. 

Facilita la absorción de los elementos nutritivos por parte de la planta.

Transmite directamente del terreno a la planta, hormonas, vitaminas, proteínas y otras fracciones humificadoras.

Aporta nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, boro y los libera gradualmente, e interviene en la fertilidad física del suelo porque aumenta la superficie activa.

Absorbe los compuestos de reducción que se han formado en el terreno por compresión natural o artificial.

Mejora las características estructurales del terreno, desligando los arcillosos y agregando los arenosos.

Neutraliza eventuales presencias contaminadoras, (herbicidas, esteres fosforitos).

Evita y combate la clorosis ferrica. 

Facilita y aumenta la eficacia del trabajo mecánico del terreno. 

Mejora las características químicas del suelo y la calidad y las propiedad biológicas de los productos del agro. 

Aumenta la resistencia a las heladas y la retención hídrica, disminuyendo el consumo de agua en los cultivos

LOS EXPERIMENTOS EFECTUADOS CON COMPOST EN DISTINTAS ESPECIES DE PLANTAS, DEMOSTRARON AUMENTO DE LAS COSECHAS EN COMPARACIÓN CON LOS FERTILIZADOS CON ESTIÉRCOL O ABONOS QUÍMICOS

Propiedades del compost 

PH H2O 7-8,8
PH KCL 7-7,3
M.O. (materia orgánica) 35-40%
C/N 12-14
Humedad 40-45%
C.I.C. 167 meq/100gr
Nitrógeno total 2-2,6
Fósforo P2O5 1,5-2%
Potasio (K) 1,5%
Calcio (Ca) 2%
Magnesio (Mg) 1-1,3%
Cobre (Cu) 0,5 p.p.m.
Zinc (Zn) 160 p.p.m.
Manganeso (Mn) 500 p.p.m.
Acidos Húmicos  3-4%
Bacterias totales 133 x 107 (U.F.C./gr)
Actynomycetos 41x104 (U.F.C./gr)
Hongos 48x103(U.F.C./gr)
Actividad Biológica Global 0,93u gr/ml (I.N.F.T./gr)
Germinación Inferior al 8%
Presentación  Gránulos de aprox 2 mm
Densidad 0,6-0,65 ton./m3

 

Durante las últimas décadas la presión económica así como la creciente demanda de alimentos, ha dado lugar a la explotación de cultivos intensivos a gran escala, utilizando cada vez mayores cantidades de fertilizantes químicos inorgánicos y contemplando solamente la nutrición de los cultivos a corto plazo, olvidando cada vez más, el factor "natural" de la fertilidad misma de los suelos.

La materia orgánica, junto con el aire, agua y minerales, es uno de los componentes básicos del suelo. 

Se define como el conjunto de componentes orgánicos, de origen animal o vegetal, que se encuentra en diferentes estados de descomposición o transformación.

La materia orgánica es una porción del suelo aún y cuando la mayoría de los cultivos contienen solamente de 1 a 5 % de materia orgánica (en su capa superficial), esa pequeña cantidad modifica las propiedades físicas del suelo y afecta fuertemente sus propiedades químicas y biológicas.

La materia orgánica es responsable de una adecuada estructura en el suelo, aumenta la porosidad, mejora las relaciones agua-aire y reduce la erosión ocasionada por el agua y el viento. 

Químicamente, la materia orgánica es una fuente natural de nitrógeno, de fósforo y de azufre.

En el suelo, la materia orgánica se transforma, descompone o degrada hasta mineralizarse debido a la acción de microorganismos, todo este proceso natural da lugar a la humificación, proceso evolutivo mediante el cual a partir de la modificación de tejidos originales y de la síntesis de los organismos del suelo, se produce un conjunto de compuestos estables de color oscuro o negruzco, amorfos y coloidales, conocidos con el nombre de HUMUS.

El humus está constituido por las huminas, ácidos húmicos y ácidos fúlvicos, siendo sus principales características las siguientes:

Las huminas, son la fracción insoluble del humus tanto en ácidos como en álcalis y componen un porcentaje considerable del humus y su carga es positiva.

El ácido húmico es un material orgánico de color oscuro insoluble en ácidos con carga negativa.

El ácido fúlvico es el material sobrante en la solución una vez que se ha extraído el ácido húmico por acidificación. 

Tiene carga negativa y es soluble en álcalis y ácidos.

El humus influye en la capacidad de un suelo para retener y poner a disposición de la planta tanto aniones como cationes. 

La capacidad de intercambio catiónico (C.I.C.) está dada por el ácido fúlvico y húmico afectando de manera positiva la disponibilidad de nitrógeno (en su forma amoniacal), potasio, calcio, magnesio, cobre, hierro, manganeso y zinc.

La capacidad de intercambio aniónico (C.I.A.) está dada por las huminas y tiene influencia sobre la disponibilidad de nitrógeno (en su forma nítrica) fósforo, azufre, boro, molibdeno y cloro.

La capacidad de intercambio catiónico de un suelo está determinada en primera instancia por la cantidad de arcillas y humus presentes. 

De esta manera un suelo de textura arenosa y un bajo contenido de humus tendrá una baja capacidad de intercambio catiónico y por lo tanto una capacidad limitada para aportar nutrientes a la planta. 

La investigación efectuada sobre el tema señala que de un 25 a 90 % de la capacidad de intercambio catiónico de un suelo en su horizonte superficial se debe al humus. 

Por esta razón existe una relación directa entre el contenido de humus en el suelo y la fertilidad del mismo.

El humus tiene una reconocida capacidad adherente, hecho que permite la formación de agregados en el suelo produciendo condiciones adecuadas para el desarrollo de la raíz y en general de la actividad orgánica, lo que es importante en suelos de textura arcillosa por aireación y drenaje y en los arenosos donde la agregación evita en buena medida la lixiviación de arcillas hacia horizontes más profundos donde pudieran encontrarse menores cantidades de raíces absorbentes.

El humus tiene la propiedad de incrementar la capacidad de retención de humedad del suelo. 

En términos generales se estima que el humus puede retener agua en una proporción de veinte veces su peso.

Todos los organismos heterótrofos requieren materia orgánica como fuente de carbono, siendo del humus la forma en la que más fácilmente lo toman. 

De esta manera el humus promueve la actividad microbiana responsable de los procesos de mineralización de la materia orgánica, amonificación, nitrificación, fijación de nitrógeno, etc.

Existen varias formas de regenerar los materiales húmicos en el suelo, la incorporación de estiércol, desechos de cosechas,   abonos verdes y el COMPOSTAJE son las más utilizados, siendo el compost el que mejores resultados ofrece.

 

 

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PEDIDO

 

 

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 Compostar

Compost

De Wikipedia, la enciclopedia libre

 

El compost, compostaje, o compuesto (a veces también se le llama abono orgánico) es el humus obtenido de manera natural por descomposición bioquímica al favorecer la fermentación aeróbica (con oxígeno) de residuos orgánicos como restos vegetales, animales, excrementos y purines, por medio de la reproducción masiva de bacterias aeróbicas termófilas que están presentes en forma natural en cualquier lugar (posteriormente, la fermentación la continúan otras especies de bacterias, hongos y actinomicetos).

Normalmente, se trata de evitar (en lo posible) la putrefacción de los residuos orgánicos (por exceso de agua, que impide la aireación-oxigenación y crea condiciones biológicas anaeróbicas malolientes), aunque ciertos procesos industriales de compostaje usan la putrefacción por bacterias anaerobias.

 

Compost producido en un jardín.

 

El compost se usa en agricultura y jardinería como enmienda para el suelo aunque también se usa en paisajismo, control de la erosión, recubrimientos y recuperación de suelos.

Lo estudió el químico alemán Justus von Liebig.

Además de su utilidad directa, el compost implica una solución estratégica y ambientalmente aceptable a la problemática planteada por las grandes concentraciones urbanas (y sus residuos sólidos orgánicos domésticos) y las explotaciones agrícolas, forestales y ganaderas, cuyos residuos orgánicos deben ser tratados.

El compostaje es una tecnología alternativa a otras que no siempre son respetuosas con los recursos naturales y el medio ambiente y que además tienen un costo elevado.

El compost es un producto concentrado que debe ser mezclado con el suelo u otros ingredientes antes de su uso.

El porcentaje máximo de compost en esa mezcla es de alrededor del 30% y varía en función de su uso posterior.

 En paisajismo y jardinería, por ejemplo, puede ser usado de forma directa como cobertura para el suelo.

En cualquier caso, al igual que el propio suelo, no debe apilarse sobre los troncos de árboles y arbustos ya que esta práctica provoca el aumento de los daños causados por insectos.

El compost mejora la estructura del suelo, incrementa la cantidad de materia orgánica y proporciona nutrientes, mayormente macronutrientes como el nitrógeno, potasio y fósforo.

Biodegradación es el conjunto de procesos bioquímicos mediante los que la materia orgánica es reciclada por el medio, siendo transformada en especies inorgánicas.

Al compost se lo llama "humus artificial".

El humus natural o "mantillo" ocupa la capa más superficial del suelo y proviene de la descomposición de materias orgánicas.

Esta descomposición es llevada a cabo principalmente por microorganismos, aunque algunos animales como lombrices y hormigas contribuyen al proceso.

La descomposición ocurre de forma natural en la mayoría de los ambientes excepto en aquellos más hostiles como desiertos muy áridos, que impiden que los microbios y otros agentes de descomposición se desarrollen.

El compostaje es el proceso de descomposición controlada de la materia orgánica.

En lugar de permitir que el proceso suceda de forma lenta en la propia naturaleza, puede prepararse un entorno optimizando las condiciones para que los agentes de la descomposición proliferen.

Estas condiciones incluyen una mezcla correcta de carbono, nitrógeno, y oxígeno, así como control de la temperatura, pH o humedad.

Si alguno de estos elementos abundase o faltase, el proceso se produciría igualmente, pero quizás de forma más lenta e incluso desagradable por la actuación de microorganismos anaerobios que producen olores.

 

 Agentes de la descomposición 

 

La construcción de pilas o silos para el compostaje tiene como objetivo la generación de un entorno apropiado para el ecosistema de descomposición.

El entorno no sólo mantiene a los agentes de la descomposición, sino también a otros que se alimentan de ellos.

Los residuos de todos ellos pasan a formar parte del compost.

Los agentes más efectivos de la descomposición son las bacterias y otros microorganismos.

También desempeñan un importante papel los hongos, protozoos y actinobacterias (o actinomycetes, aquellas que se observan en forma de blancos filamentos en la materia en descomposición).

Ya a nivel macroscópico se encuentran las lombrices de tierra, hormigas, caracoles, babosas, milpiés, cochinillas, etc. que consumen y degradan la materia orgánica.

 Ingredientes del compost biodegradable podría transformarse en compost una vez transcurrido el tiempo suficiente.

Sin embargo, no todos son apropiados para el proceso de compostaje tradicional a pequeña escala. 

El principal problema es que si no se alcanza una temperatura suficientemente alta los patógenos no mueren y pueden proliferar plagas.

Por ello, el estiércol, las basuras y restos animales deben ser tratados en plantas específicas de alto rendimiento y sistemas termofílicos.

Estas plantas utilizan sistemas complejos que permiten hacer del compostaje un medio eficiente, competitivo en coste y ambientalmente correcto para reciclar estiércoles, subproductos y grasas alimentarias, lodos de depuradotas etc.

Este compostaje también se usa para degradar hidrocarburos del petróleo y otros compuestos tóxicos y conseguir su reciclaje.

Este tipo de utilización es conocida como bioremediación. 

El compostaje más rápido tiene lugar cuando hay una relación (en seco) carbono-nitrógeno de entre 25/1 y 30/1, es decir, que haya entre 25 y 30 veces más carbono que nitrógeno.

Por ello muchas veces se mezclan distintos componentes de distintos ratios C/N.

Los recortes de césped tienen un ratio 19/1 y las hojas secas de 55/1.

Mezclando ambos a partes iguales se obtiene un materia prima óptima.

También es necesaria la presencia de celulosa (fuente de carbono) que las bacterias transforman en azúcares y energía, así como las proteínas (fuente de nitrógeno) que permiten el desarrollo de las bacterias. 

Son fuentes de carbono la paja y hojas secas, astillas y serrín, y algunos tipos de papel y cartón sin tintas.

Son fuentes de nitrógeno la materia vegetal verde (residuos de cosecha, césped, ramas), estiércol, restos de frutas y verduras, algas, posos de café, etc.

El guano (estiércol de ave) proporciona mucho nitrógeno y poco carbono, el estiércol equino ambas, y el de ganado bovino y ovino tiene las desventaja de que aumenta menos la temperatura, con lo que el tiempo de proceso aumenta.

Cuando no pueden hacerse cálculos exactos sobre los contenidos y porcentajes de materia a mezclar es conveniente hacer aproximaciones.

Una buena mezcla facilita el proceso, pero también pueden disponerse ambas fuentes de forma alternada en capas de unos 15 cm. de grosor.

Aunque esta separación ralentiza el compostaje, permite controlar de forma sencilla las cantidades a mezclar.

Los restos de comida grasienta, carnes, lácteos y huevos no deben usarse para compostar porque tienden a atraer insectos y otros animales indeseados.

La cáscara de huevo, sin embargo, es una buena fuente de nutrientes inorgánicos (sobre todo carbonato cálcico) para el suelo a pesar de que si no está previamente cocida tarda más de un año en descomponerse.

 

 Técnicas de compostaje

 

Esencialmente hay dos métodos para el compostaje aeróbico

activo o caliente: se controla la temperatura para permitir el desarrollo de las bacterias más activas, matar la mayoría de patógenos y gérmenes y así producir compost útil de forma rápida.

pasivo o frío: sin control de temperatura, los procesos son los naturales a temperatura ambiente.

La mayoría de plantas industriales y comerciales de compostaje utilizan procesos activos, porque garantizan productos de mejor calidad en el plazo menor.

El mayor grado de control y, por tanto, la mayor calidad, suele conseguirse compostando en un recipiente cerrado con un control y ajuste continuo de temperatura, flujo de aire y humedad, entre otros parámetros.

El compostaje casero es más variado, fluctuando entre técnicas extremadamente pasivas hasta técnicas activas propias de una industria.

Una pila bien mantenida raramente produce malos olores.

 

Microorganismos, temperatura y humedad de la pila

 Una pila de compost efectiva debe tener la humedad comprendida entre el 40 y el 60%.

Ese grado de humedad es suficiente para que exista vida en la pila de compost y las bacterias puedan realizar su función.

Las bacterias y otros microorganismos se clasifican en grupos en función de cuál es su temperatura ideal y cuánto calor generan en su metabolismo.

Las bacterias mesofílicas requieren temperaturas moderadas, entre 20 y 40ºC.

Conforme descomponen la materia orgánica generan calor.

Lógicamente, es la zona interna de la pila la que más se calienta.

Las pilas de compost deben tener, al menos, 1 m de ancho por 1 m de alto y la longitud que sea posible.

Así se consigue que el propio material aisle el calor generado.

Hay sistemas como Faber-Ambra que permiten pilas mucho mas anchas y mas altas.

Así se puede hacer compostaje de una tonelada de residuos en un metro cuadrado.

La aeración pasiva se ejecuta por medio de un piso falso.

Tampoco necesita un revolteo de material en degradación.

La temperatura ideal está alrededor de los 60ºC.

Así la mayoría de patógenos y semillas indeseadas mueren a la par que se genera un ambiente ideal para las bacterias termofílicas, que son los agentes más rápidos de la descomposición.

De hecho, el centro de la pila debería estar caliente (tanto como para llegar a quemar al tocarlo con la mano).

Si esto no sucede, puede estar pasando alguna de las siguientes cosas:

Hay demasiada humedad en la pila por lo que se reduce la cantidad de oxígeno disponible para las bacterias.

La pila está muy seca y las bacterias no disponen de la humedad necesaria para vivir y reproducirse.

No hay suficientes proteínas (material rico en nitrógeno)

La solución suele pasar por la adición de material o el volteo de la pila para que se airee.

Dependiendo del ritmo de producción de compost deseado la pila puede ser volteada más veces para llevar a la zona interna el material de las capas externas y viceversa, a la vez que se airea la mezcla.

La adición de agua puede hacerse en ese mismo momento, contribuyendo a mantener un nivel correcto de humedad.

Un indicador de que ha llegado el momento del volteo es el descenso de la temperatura debido a que las bacterias del centro de la pila (las más activas) han consumido toda su fuente de alimentación.

Llega un momento en que la temperatura deja de subir incluso inmediatamente después de que la pila haya sido removida.

Eso indica que ya no es necesario voltearla más.

Finalmente todo el material será homogéneo, de un color oscuro y sin ningún parecido con el producto inicial.

Entonces está listo para ser usado.

Hay quien prefiere alargar la maduración durante incluso un año más, ya que, aunque no está demostrado, puede que los beneficios del compost así producido sean más duraderos.

  Otros componentes

A veces se añaden otros ingredientes con el fin de enriquecer la mezcla final, controlar las condiciones del proceso o de activar los microorganismos responsables del mismo.

Espolvorear cal en pequeñas cantidades puede controlar la aparición de un excesivo grado de acidez que reduzca la velocidad de fermentación.

Las algas proporcionan importantes micronutrientes.

Algunas rocas pulverizadas proporcionan minerales, al contrario que la arcilla.

La fracción de estiércol puede provenir de heces humanas.

No obstante, el riesgo de que no se alcancen temperaturas suficientemente altas para eliminar los patógenos hace que no suelan utilizarse en cultivos alimentarios.

Tampoco se recomienda en el compostaje casero la utilización en general de heces de animales carnívoros pues contienen patógenos difícilmente eliminables.

Aún así pueden ser útiles para el abonado de árboles, jardines, etc.